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La grazia

Todo lo que no logramos sentir

2025 Drama

Sorrentino puede cambiar de género, de tono, incluso de director de fotografía, pero hay algo que no puede cambiar: Toni Servillo. Presente en siete de sus diez películas, es el centro gravitacional de su filmografía, su alter ego en pantalla. Sobre sus hombros recae el peso emocional, filosófico y poético del director. Servillo encarna a Mariano De Santis, un primer ministro italiano ficticio con seis meses de mandato por delante y una decisión crucial: firmar o no la ley que autoriza la “gracia” de la eutanasia. Desde una contención absoluta, construye un personaje denso y taciturno. Siempre lo mismo: un leve arqueo de cejas, una mirada suspendida, el parpadeo que lo sugiere todo… pero que esta vez no alcanza a emocionar. Servillo define a los personajes sorrentinianos que observan el mundo desde una distancia casi altiva, con un dejo de soberbia intelectual y una nostalgia que los deteriora.

El cine de Sorrentino nos lleva a espacios poco explorados: la habitación del cardenal, el parto del heredero de la Camorra, la intimidad de la residencia oficial del presidente de Italia, Palacio del Quirinal. Pero todo ocurre en espacios limitados, sin desborde; y ese es el problema: Abandona aquello que lo hizo único en el cine mundial, lo que alguna vez lo acercó a Fellini: la exuberancia de sus primeras obras. Lo ridículo y lo absurdo desaparecen, reemplazados por una solemnidad que, lejos de profundizar, desencanta. El peso recae aún más sobre Servillo, que intenta sostener los vacíos que el guion y la puesta en escena no logran llenar de emoción. Hay un dolor que el personaje intenta transmitir, pero que no termina de llegar al espectador.Ver una película de Sorrentino solía ser entrar en una fábula hipnótica, excesiva, casi onírica, que ha hecho del exceso una marca personal. Aun así, persiste la huella del director: sus finales abiertos, cierta imprevisibilidad y una apuesta estética pensada para la sala, con planos generales de vocación casi fellinesca. La Grazia está llena de grandes ideas; lamentablemente, es de esas películas que pasan por la cartelera sin dejar huella.