Better man
La redención de un ícono del pop en un viaje de caos y evolución
Better Man redefine el biopic tradicional con una propuesta visualmente audaz y narrativamente innovadora al narrar la vida del ícono del pop Robbie Williams. Dirigida por Michael Gracey, la película utiliza tecnología de captura de movimiento para transformar el rostro del actor Jonno Davies en un chimpancé antropomórfico. Según Williams, siempre se ha sentido “menos evolucionado que otras personas” y, debido a su naturaleza “cheeky”, descarada y juguetona, busca redención y evolución, atrapado entre el fracaso y la reinvención. Este toque canalla del protagonista añade frescura y desinhibición junto a su sentido del humor que aligera la carga emocional y entretiene al espectador.
La película se presenta como un relato profundo de crecimiento personal, donde la música, los simbolismos y los giros narrativos enriquecen la experiencia. La relación de Williams, especialmente con su padre, su abuela y los compañeros de Take That, define su camino hacia la fama, pero también lo sumerge en el dolor, la soledad y la depresión que lo acompañan a lo largo de su travesía. El contraste entre el bien y el mal, la lucha contra los vicios y la redención, se ilustra brillantemente a través de la selección de sus grandes éxitos musicales, los cuales son fundamentales para conectar con el eje dramático de la historia. Las canciones se convierten en la columna vertebral de su proceso evolutivo.
La edición vertiginosa y los efectos especiales potencian el ritmo, transformando los clips musicales en piezas de arte visual. Entre los momentos más dinámicos se destaca el remix de Rock DJ, que fusiona sonidos ambientales con la música, convirtiendo la atmósfera londinense en un personaje vibrante que catapulta al protagonista al siguiente nivel. El uso del montaje métrico para mostrar la violencia y agresión hacia su cuerpo, refuerza la lucha entre el bien y el mal; las batallas con sus demonios internos producto de las drogas que tienen algo de «Trainspotting». La inolvidable escena de pelea en el concierto más importante de su carrera se percibe como el gran clímax de la historia gracias a su intensidad emocional y visual que paraliza a la audiencia y nos prepara a lo impredecible.
Como toda gran historia de superación, Better Man nos invita a reflexionar sobre cómo los golpes de la vida, por duros que sean, nos hacen más fuertes. El filme culmina con la presencia simbólica de Frank Sinatra, un recordatorio de la resiliencia y la superación personal que define el viaje del protagonista. El final, aunque optimista, tiene una carga emocional que resuena profundamente, cerrando la narrativa con un alivio palpable tras la tormenta de caos que ha vivido el personaje. Es una de esas películas que, de manera impecable, completa su círculo. Una vida marcada por la locura y el caos, pero con la esperanza de que la evolución personal es posible, incluso en la oscuridad.