Cine
La crítica como carta de amor y de pelea
Una buena critica no adorna la obra ni la sentencia: la pone a dialogar con aquello que aun...
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Cine
Volver a la sala no siempre es escapar: a veces es la unica manera de escuchar con claridad lo que la calle nos dejo temblando.
abril 16, 2026
Hay días en los que la ciudad parece sobrar. El ruido, el tráfico y la prisa se vuelven una marea que agota antes del mediodía. En esos momentos, el cine aparece no solo como un espectáculo, sino como un refugio de aire. Entrar a una sala oscura es, en el fondo, recuperar el derecho al silencio y a la atención propia.
Lo que me fascina de esa experiencia es el cambio de ritmo. Afuera todo es fragmento y notificación. Adentro, la historia nos obliga a sostener la mirada, a respirar con otros, a habitar un tiempo que no nos pertenece pero que nos devuelve algo de calma. Es un paréntesis necesario para no perderse en el puro movimiento.
Quizás por eso sigo creyendo que las películas se ven mejor rodeadas de desconocidos. Porque en esa soledad compartida, la ciudad deja de empujar por un rato.